Perfil de los degustadores: Humberto
Humberto nació en General Ochoa, un pueblo del centro de la Provincia de Buenos Aires. Allí tuvo una infancia feliz, pero apenas iniciada su adolescencia comenzó a sentir que el lugar le quedaba chico. Sus antiguos vecinos todavía recuerdan las tardecitas de los sábados, cuando Humberto se acicalaba, se ponía la camisa que se había hecho traer por encomienda, acomodaba el estéreo en la canasta de su bicicleta y pedaleaba los 30 kilómetros que lo separaban del baile en Tandil.
Terminado el secundario, partió hacia Buenos Aires para estudiar Ciencias Económicas y probar suerte en los negocios. “Fueron tiempos difíciles”, confiesa. “Con unos amigos invertimos nuestros ahorros en una pequeña fábrica de tapizados ‘animal print’ para autos deportivos, pero inexplicablemente la cosa no caminó. A los tres meses no tenía ni para el alquiler”. Sin embargo, pudo seguir sus estudios gracias a Mabel, una amiga de la familia que lo cobijó durante esos años. Mabel acababa de concluir un lucrativo divorcio con su tercer marido, sus hijos se habían mudado y vivía sola. “Con la tía nos hicimos mucho bien. Además, fue quien me inició en los secretos del flan”.
De a poco se abrió camino, desarrollando en forma paralela sus vocaciones por la contabilidad creativa y los medios de comunicación. En el segundo campo, abriga la esperanza de conducir un programa de cable sobre gastronomía. “Es un medio muy jodido, no hay que marearse. Hoy estás ahí arriba y mañana no te llama nadie. De todas formas creo que puedo ganarme un espacio. La gente me dice que soy agudo como Chiche Gelblung, pero con la simpatía seductora de Sergio Denis”.
Su servidor el Dr. X
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Publicado en Dossiers, Páginas del Flan


